Tanto tiempo sin verte, sin oírte, sin echarme en tu pecho a sonreír… Ha pasado todo ese tiempo y hoy me siento desgraciada. No te tengo a mi lado desde hace mucho, mucho tiempo. Me desola la idea de saber que no se ya cómo era vivir contigo. Mis recuerdos son asaltados por una niebla, esta se hace cada vez más oscura.

No pretendo vivir siempre así.

Pero cada fecha señalada, me viene de nuevo a mi  cabeza que hice cada hora de ese día y porqué no pude solucionar nada, y siempre vienen esas palabras tuyas …“solo tienes 13 años, eres una niña”

Pero ya no, ya no quiero ser una niña ignorante. Me dejaron para último plato siempre, por no hacerme sufrir. Y lo que no saben es que la espera me mataba…

Mortificada. Esas horas en las que esperaba que volvieras y así poder darme tu beso, ese beso que el trozo de plástico en tu cara impidió que me dieras.

Y así una vez más de tantas vuelven las lágrimas al camino y estalló en sollozos una vez más. Pero esta vez los ahogo y me limpio muy rápido, ya no soy esa niña.

Y si me ves, nunca diré porqué ni cuando, te diré que el maquillaje hoy me pica.

Te echo de menos. Esas son las palabras que no consigo decir, pero que escritas me saben a menos. Y no lo entiendo, pues lo escrito perdura en el tiempo.

Sueño dos de tres noches que tu vuelves, que has estado en un largo viaje, que no podías moverte de dónde estabas,… Pero entonces mi vida se desencaja y no sé vivir contigo aquí.

Me reprochan que no vaya a verte, que no mire a una piedra blanca con tu nombre, que no quiera ir a que me miren con pena. No entiendo esos reproches.

Cada día me acuerdo de ti. Y debe haber algo más allá porque si no, los muerto morirían y su recuerdo lo haría con ellos.

Pero me deleito abrazándote, dejándome sonreír en tu pecho, oír de nuevo esas viejas canciones,…

DESPIERTA, ya nada volverá a ser cómo antes. Has cambiado, todos han cambiado.

Rezaré una oración por ti.