Slanic Moldova es una ciudad al norte de los Cárpatos Orientales, a orillas del río Slanic. El aire allí es puro de verdad, diagnosticado como rico en aerosoles e iones negativos. Y es un sitio bonito. De película romántica. De paseos eternos entre colores otoñales y nieve.

Slanic Moldova. Foto de C.S.Cantos.

Existen destinos vacacionales clásicos, a los que es fácil llegar en avión o tren y que son aciertos asegurados: Berlín, Londres, París, Roma, Praga, Estambul, y un largo etc., tan largo que no habría suficientes artículos en esta revista para ellos.

Y luego están lo que nosotros llamamos los destinos reales, no porque lo otros no lo sean, sino porque es dónde de verdad se conoce el país, sus gentes, sus paisajes… Todos sabemos que existen castillos más allá de Roma o que en Francia hay jardines increíbles, naturales o construidos, tan impresionantes como Versailles.

Uno de esos destinos es Slanic Moldova, cerca de la mina de sal de Targu Ocna en Rumanía. Un lugar dónde perderse en la naturaleza, renovar nuestros pulmones y relajarnos en sus aguas.

Ríachuelo. Foto Carmen s. Cantos.

Llegar no fue fácil, más bien podríamos decir que fue toda una odisea, pero mereció la pena. El vuelo nos dejó en el aeropuerto de Bucarest, desde allí autobús hasta el centro de la ciudad, y desde allí, la búsqueda del transporte hasta nuestro destino. Unas horas de autobús, que cuesta unos 12 €, hasta Targu Ocna, y desde allí en bus hasta Slavic Moldova, en otro bus, de unos 3€.

Al llegar, me paré en seco y miré alrededor. Era un sitio increíble: bucólico, romántico, otoñal, puro, bohemio, tranquilo. Justo lo que necesitábamos. Para deshacernos de todo el estrés de las ciudades, de los turistas a codazos, de monumentos saturados.

Parque de Slanic Moldova.

¿Qué hacer en Slanic Moldova?

1. Pasear, pasear, pasear…

Los paisajes son tan brutales que solo pensaras en perderte entre los árboles. Sentarte en algún banco, retomar la caminata, charlar… Es el entorno perfecto para dejarse llevar por los pies (nota mental: buenos zapatos para caminar), pensar en todo lo que te rodea, liberar la mente. En serio, te conviertes en ti de nuevo.

Slanic Moldova. Foto CS.Cantos
Slanic Moldova. Mismo banco, distinta perspectiva.
Slanic Moldova. Foto CS.Cantos

2. Beber mucha agua y respirar aire puro

Si viviésemos en 1850 moriríamos por irnos de retiro, a darnos nuevos aires, a cambiar de aguas a este sitio.

Esta ciudad tiene especial fama por sus aguas minerales y aires puros. El manantial fue descubierto en 1801, 50 años después se examinaron y se certificaron sus propiedades curativas.

Uno de los mayores componentes es el azufre, por eso el entorno se tiñe de óxido. Pero beban, beban sin miedo, y vengan rejuvenecidos, con órganos como los riñones, hígado o estómago como nuevos.

3. Relajarte en el spa

El viejo balneario parece estar cerrado… Pero los hoteles disponen de zonas de spa a las que se puede acceder por un módico precio aunque no estés alojado. Por unos 100 lei, unos 25 €, accedimos varios días al spa, la piscina y a darnos un masaje de 15 minutos. Un lujo.

Balneario de Slanic Moldova. Foto de Bogdan29roman.

4. Acercarte a la mina salina de Targu Ocna

Un plan si vas en familia o solo, si hace mucho frío, si hace mucho calor, si quieres jugar al ping pong, si quieres pasear en bicicleta, o columpiarte, leer, almorzar, tomar un café o escuchar misa…

Sí, todo eso puede hacerse en las profundidades de la tierra—algo así es lo que sientes cuando bajas en bus a la mina— a más de 200 metros subterráneos. Se mantiene siempre en temperatura constante de 15 grados y respirar allí abajo tiene beneficios para el sistema respiratorio.

5. Comer una delicia rumana 

Primero, algo caliente, reconstituyente de alma y cuerpo. Esta sopa lleva judías y jamón ahumado o tocino. Pueden servirlas en pan o plato de barro. Y esta ciorba, pronunciado ‘chorba’ es una maravilla. Podría decirse que las sopas son clásicas y típicas en Rumanía, y en estas zonas montañosas en otoño, son ideales. Puedes encontrar ‘chorbas’ de albóndigas, de callos, de tomate…

Ciorba de fasole cu Ciolan. Tripadvisor.

Esta delicia no es de origen rumano—casi toda la gastronomía rumana es fusión de platos de países aledaños como Bulgaria, Moldavia, Hungría, Serbia…— pero es un dulce tan delicioso, que es digno de compartir. Allí dónde lo veas, cómpralo. Cómelo. Disfruta de la explosión de sabor en tu paladar.Eso sí, su nombre es casi impronunciable: kürtőskalács.

Kürtőskalács. Foto de marymaddierose.

6. Ver bailar a los osos 

Creo que pasé mucho miedo la primera vez que los vi. Era una noche de tradiciones rumanas, comida típica, vino de la casa, música y bailes…

Durante nuestros paseos nos avisaron de que no nos adentráramos mucho en el bosque, que los osos rondaban y podríamos correr peligro. No sé si era un bulo para turistas o era real, pero nunca me salí más de 50 metros del sendero.

Osos en fin de año. AFP.

Así que cuando estábamos plácidamente cenando, y vi entrar a un oso, agazapado, hice lo que cualquier ser humano: gritar, gritar bien fuerte. Y casi todos los no- rumanos allí presentes lo hicimos, mientras los rumanos se reían.

Fue entonces cuando el oso se puso de pie y vi perfectamente al hombre que iba dentro. Y empezaron a bailar al son de un tambor y bajo el mando de un domador que cantaba; algo cómico, algo terrorífico, algo típico. Moviendo unas grandes borlas rojas que llevaban prendidas del cuello. Y llevaban un niño oso con ellos. Muy simpático, intentando explicarte en inglés la tradición.

Baile de los osos. Foto de Diana Zeyneb Alhindawi.

Esta tradición tiene su parte de misterio, ya que procede de los gitanos, que domaban osos, y que bajaban de las montañas a la ciudad con los cachorros de este animal. Los ciudadanos les pagaban para que los osos caminasen sobre sus espaldas y así aliviar lo dolores. O eso me contó ese niño, medio en rumano medio en inglés. Y siempre me quedó la pregunta… ¿Está la leyenda escrita? ¿Cuándo pasaron de ser osos los romaníes a serlo todos los rumanos? ¿Cuando decidieron tomar las pieles reales de los osos? 

Ahora, según me contaron, bailan para alejar los malos espíritus y entrar en el año nuevo con energías renovadas. Feroces.

Tambores. AFP.

7. Un hotel ideal 

No es en el que nos alojamos, no quedaban habitaciones, pero era mi primerísima opción. Es tan , tan, rollo rumano, lo que ellos quieren transmitir, aunque se queden en otra cosa tan distinta…

Coroana Moldovei Hotel.
Restaurante. Coroana Moldovei Hotel