Shusaku Takaoka fusiona rostros de la Historia del Arte con escenas cotidianas del mundo actual para hacernos reflexionar sobre la sociedad consumista, digital y virtual del siglo XXI. Una mirada contemporánea para un pasado clásico. 

shusaku takaoka

En una sociedad hipercomunicada, súper consumista y esclava de su imagen, las obras de arte toman diferentes dimensiones, tales como ser fondo para un selfie, merchandising para parecer culturetas o un reflejo de un pasado demasiado diferente al presente que vivimos.

¿Cómo hubiesen vivido Da Vinci, Van Gogh o Vermeer en nuestro siglo XXI? ¿Serían adictos a Facebook o Instagram? ¿Serían famosos artistas o servirían café en Starbucks? Y sus personajes…¿serían iconos de nuestra época?

Muchas preguntas, quizás absurdas, que uno puede llegar a plantearse cuando pasea por el Prado o el Louvre y se inunda de la Historia del Arte. El artista japonés Shusaku Takaoka nos ofrece un sinfín de posibilidades para estas preguntas absurdas en su cuenta de instagram @shusaku1977.

“Van Gogh y la Mona Lisa han sido pillados saliendo juntos de una cafetería”. Puede parecer un titular amarillista con personajes sacados de obras de arte que con los collage de Shusaku Takaoka se convierten en una realidad paralela. La joven de la perla es la nueva ‘it girl’ neoyorkina a la que todos queremos seguir.

Podríamos llegar a la conclusión de que Takaoka crea nuevas vidas para estos personajes, los traslada al año 2018 y les otorga una proyección blogger/instagramer a obras de arte que ya fueron, son y serán influyentes e icónicas.

Real como la vida (virtual) misma

Te proponemos un reto. Ve a Instagram y revisa cuentas de ‘it girls’, influencers, instabloggers y bloggers clásicas. Hay algunas pautas que se repiten a la hora de subir fotos, las temáticas son básicas: comida 🍕🍟🍔, ocio y 🥊🏋‍🤸‍ deportes, café ☕, work at 💻 the office, street style y mucho postureo.

Ahora, revisa las siguientes imágenes de Shusaku Takaoka. Él consigue subir al carro de las RRSS a las grandes obras de arte, ahora todos podrán probar el café de Starbucks y ponerle su nombre, podrán enseñar como editan sus videos para Youtube, sus planes para el fin de semana o el último evento al que han ido.

¿A quién no ha visto un unboxing o u haul en stories o en Youtube? Las Hilanderas nos van a enseñar su nueva compra de primavera en H&M.

shusaku takaoka

Y cómo decíamos antes, la comida. Cómida rápida o slow food, y pizza, mucha pizza. No hay perfil que se digne en las RRSS que no tenga una foto dónde muestre un plato suculento que abre el apetito.

Y viajar. Marrakesh, Nueva York, Dubai, Perú, Méjico, París, Londres… y todos los destinos que puedas pensar y casi todos con un denominador común: la foto del camino. Aviones y sus aeropuertos, trenes, on road es una tendencia. Ya conocéis el dicho: “Lo importante es el camino, no el destino”. 

Y el bendito café, ¿qué haríamos sin él? Sin su aroma, sin su capacidad de despertarnos, sin su postureo. Y la cadena máter por antonomasia es Starbucks y sus vasos take away con tu nombre escrito, habitualmente mal escrito.

Las nuevas tecnologías, la cámara de vlogs, editar vídeos para youtube, los fitting y las sesiones de fotografías, el nuevo móvil que han comprado, las series de Netflix, el último evento al que han ido a cantar/pinchar/bailar…

Sociedad virtual, vida virtual 

Todas estas imágenes tiene un mismo fin: enseñarnos la ‘vida’ que proyectamos en las RRSS, el consumismo que se muestra y las emociones que queremos transmitir. La vida perfecta de los demás nos afectan de forma directa y indirecta, patente y latente.

Todos queremos visitar países exóticos y viajar en avión, queremos tener el último modelo del Iphone, tener los planes de fin de semana más divertidos, comprarnos el último modelito de Amancio o tomarnos un café con nuestro nombre.

Todos estamos perdiendo la realidad, ser nosotros mismos sin tener la necesidad de enseñarle al mundo quiénes somos, qué comemos, cómo nos vestimos o viajamos.

De Shusaku Takaoka me quedo con esto: vive y experimenta, sin la necesidad de una pantalla de por medio, sin necesidad de contarlo. Vive y experimenta como lo hicieron Da Vinci, Van Gogh o Vermeer. Vive y experimenta por y para ti mismo, no para los demás.