Un día que empezó genial y acabó fatal. Así de simple y sencillo.

No hay manera de comunicarse. Señas de incomunicación en mi vida. Espero, deseo, estoy esperanzada… tantas palabras que se dicen y que nunca llegan a cumplirse.

La cadena de ideas, que entrelaza unas con otras por medio de nexos inconexos, me muestra lo infeliz de la vida, los buenos y malos pensamientos de mi mente.

Llegas a plantearte lo típico: ¿Seré mala persona, tendré un fondo muy oscuro?

No cariño, siempre hay alguien que te saca de quicio.

Quicios, de las puertas y de las personas, no son tan diferentes. Una vez que los sobrepasas, queda todo atrás.

No recuerdas nada de lo bueno, ni el amor, sólo quedan gotas de cariño y ternura que se extinguen con verdadera rapidez.

Me cago en…

Pienso en olvidar, que difícil se me hace. He olvidado lo que comí ayer pero no consigo olvidar una cara, o un número de teléfono inútil.¿Por qué actuara mi mente así?¿Será que no quiero olvidar? No lo sé,solo se que el diablillo ese tan mono que está posado en tu hombro no dice lo mismo.

Ser bueno o malo, ese es el quid de la cuestión. Mi humilde y malévola opinión, que más da. Siempre habrá quien piense mal de tí, por H o por B.

Un eslabón más, y mi mente sigue dando vueltas sin parar. Pienso, luego vuelo a tener otra idea absurda, y…¿Qué querías?¿No eres tú un absurdus?

Sin remedio ni solución.