Vyacheslav Korotki vive en el mar de Barents, un lugar donde la nieve y el frío son casi el único paisaje. Habita y trabaja en una casa de madera centenaria que se convirtió en estación meteorológica en el año 1933.

Foto: © Evgenia Arbugaeva
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A este lugar es enviado por el estado ruso prácticamente todo el, año para medir y registrar las condiciones climáticas y transmitir luego los datos por radio a Moscú.

Foto: © Evgenia Arbugaeva
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El pueblo más cercano está a más de una hora de viaje en helicóptero, pero no suele ir mucho, a él le gusta estar solo; ver la Tv, leer y poco más. Es su trabajo desde hace más de 30 años, Vyacheslav Korotki fue en su juventud un Polyarniki, una especie de explorador de territorios desconocidos del Estado Soviético.

Foto: © Evgenia Arbugaeva
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Nadie se lo imagina pero está casado, aunque no tiene hijos, su esposa vive en la pequeña ciudad de Arcángel, en la desembocadura del Báltico.

Foto: © Evgenia Arbugaeva

La fotógrafa Evgenia Arbugaeva capturó estas imágenes a las que tituló “Weather Man”, en ellas, Vyacheslav parece —en palabras de la artista— “…el mismo viento, porque se funde con la tundra y el cielo”.

Foto: © Evgenia Arbugaeva
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Odia las ciudades, su ruido, sus prisa... Prefiere vivir en su estación meteorológica como si de un ermitaño se tratase.

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