Hilo rojo, llaves, barcazas. Memoria. Chiharu Shiota sorprendió al mundo con esta instalación, hacía regurgitar los sentimientos y recuerdos de todo aquel que se adentraba en el cielo rojo. Nosotros hoy volvemos a sentarnos junto a la barca y a mirar la llave que nos abre la mente.

Imagen cortesía de Chiharu Shiota © Chiharu Shiota. VG Bild Kunst
Imagen cortesía de Chiharu Shiota © Chiharu Shiota. VG Bild Kunst

La memoria… ¡Qué lugar tan particular! Casi nunca es fiel a lo vivido, siempre tergiversa nuestros sentidos, los magnifica, los oculta, los oprime, los destruye… Los neurocientíficos saben más sobre ella que nadie, junto con todos aquellos que estudien el poder de la mente. Pero el arte, ¡ay, el arte! es uno de los que mejor la representa, a pesar de que ésta puede considerarse intangible.

Nuestra memoria es como un espacio repleto de estancias, habitaciones, cajas, cajones, cofres, baúles… espacios cerrados a los que se accede con llaves. Cada uno con una llave, herramienta que solo posee el dueño de los espacios.

Esas llaves son las que guardan nuestra vida, encapsulada, para que nada la altere; para que nuestra infancia, la boda de tu prima, la primera vez que viste el Big Ben, el sabor del puchero de tu abuela o la sinfonía de Titanic a flauta dulce no se evaporen de tu mente. Para que sigan formando parte de tu repertorio vital.

Y en la instalación de la artista japonesa Chiharu Shiota pueden verse todas sus llaves, o quizás las mías, o ¿son las tuyas?

Imagen cortesía de Chiharu Shiota © Chiharu Shiota. VG Bild Kunst
Imagen cortesía de Chiharu Shiota © Chiharu Shiota. VG Bild Kunst

El artista las describe como un “material que expresa nuestros sentimientos”, esas llaves son las que encierran lo que somos. Esta obra a la que nos referimos no es nueva, es una instalación de la Bienal de Venecia de 2015. Pero nos sigue pareciendo preciosa, impactante y necesaria.

Las llaves 

Cuelgan de un hilo rojo, no les sabría decir exactamente de dónde, ya que todas se entremezclan, como nuestros recuerdos, sin saber muy bien cómo han llegado a su lugar actual, el criterio aún es un misterio.

Una a una, esas llaves han llegado de una parte del mundo distinta, todas han sido donadas por personas desde diferentes partes del mundo. Todas diferentes, todas abren baúles, puertas o cajas distintas, pero guardan lo mismo, recuerdos, imágenes, memoria de otras personas.

Así, a través de cientos de llaves, el espectador se enfrenta a historias que no conoce, tiene acceso a puertas y cajas que no sabe dónde están, que quizás, por cultura, por idioma o por repertorio no entienda siquiera. Quedarán barados en un mar de recuerdos sin dueño.

Imagen cortesía de Chiharu Shiota © Chiharu Shiota. VG Bild Kunst

Las barcazas

Dos grandes botes separan el afluente rojo que cuelga y recogen, como pueden, los recuerdos que penden de hilos, las “memorias” de cientos de personas de todo el mundo. Todo esto, sucede paralelamente a la reproducción de un video en el que se muestra a niños pequeños intentando recordar su primer recuerdo, haciendo uso de su corta y pueril memoria.

Los botes no son solo dos espacios dónde recoger las memorias, son dos manos dispuestas a abrazarlas, a tomarlas para sí y dispuestas a no preguntar. Son dos recipientes de madera, tan naturales y acogedores, colocados estratégicamente.

Imagen cortesía de Chiharu Shiota © Chiharu Shiota. VG Bild Kunst
Imagen de DesingBoom

“Cuando creé la obra en el espacio, las memorias de todo aquel que me dio sus llaves se fueron solapando con mis propias memorias por primera vez. Este solapamiento de memorias se combinarán a la vez con aquellas de la gente de todo el mundo que venga a la Bienal, dándoles la oportunidad de entender los sentimientos de otra gente”

Chiharu Shiota para Art Review

Imagen cortesía de Chiharu Shiota © Chiharu Shiota. VG Bild Kunst

El hilo rojo  

¿Conocen ustedes la leyenda del hilo rojo del destino? ¿Creen que ese hilo rojo que une todas las llaves es casual? No, toda las memorias del mundo están conectadas, en esta ocasión, en esta instalación. Pero, si estás predestinado a cruzarte con alguien en tu camino, esa persona y tú estáis conectados por un hilo rojo invisible atado a vuestros meñiques.

Quizás, y solo quizás, ese hilo rojo una el destino de todas esas llaves ‘memoria’.

Imagen cortesía de Chiharu Shiota © Chiharu Shiota. VG Bild Kunst

Experiencia

Les instamos a que se adentren virtualmente bajo esta nube roja de memorias y destinos. Historias no contadas jamás, recuerdos de la artista, de los niños, de las llaves, de todo aquel que mira la instalación. Y todo, recogido en esas dos barcazas, esas dos grandes manos de madera que van abrazarlos a todos, sin discriminación.