No hay un invierno, más invierno que el invierno ruso. Sí, la anadiplosis está permitida ya que llega el frío, el de verdad. Winter is coming. Nada de veroños. Y, como el frío más helador es el ruso, nos hemos ido a esa Rusia invernal para sentirlo un poco más.

La semana antes de cuaresma, 1916 © BORIS KUSTODIEV. Colección del Museo Ruso de Málaga.

¿Dónde? 

En los fondos del Museo Estatal Ruso de San Petersburgo. Aunque, nosotros tuvimos la suerte de verlos en un sitio mucho más cálido que la lejana San Petersburgo, Málaga la bella. La Colección del Museo Ruso mantuvo durante una año la exposición ‘Las cuatro estaciones’, toda ella compuesta por grandes obras, retales de la historia de la pintura, que habitualmente se hallan escondidos al público— por falta de espacio.

¿Cuándo?

La segunda mitad del siglo XIX fue la del renacimiento paisajístico en Rusia. Los pintores, como sus compañeros en las artes, escritores, músicos, escultores, poetas, todos ellos buscaban transmitir a partir de un paisaje su forma de ver la vida, su actitud ante la misma, las diferencias y problemas sociales, la cotidianidad de sus paisanos.

¿Quiénes?

En esta exposición conocimos el invierno ruso a través de los ojos de sus pintores. Y no todo es Navidad, Cuaresma y deportes. También existen momentos trágicos en el invierno, cómo que tus caballos se atasquen en un lago helado.

Nikolái Sverchkov

Nikolaj Egorovic Sverckov (1817 – 1898)

Aleksandr Guerásimov

Aleksandr Guerásimov, Troika, 1914. Óleo sobre lienzo. 62 x 145 cm.

Alekséi Savrásov

Alekséi Savrásov (1830-1897)

Nikolái Dubovskói

Nikolái Dubovskói

Iván Shishkin

Iván Shishkin
Iván Shishkin

Borís Kustódiev

Borís Kustódiev. Esquiadores.

Tatyana Nazarenko

Tatyana Nazarenko. Seeing-off Winter.1973. Oil on canvas.

La tormenta de nieve que ruge en la penetrante novela corta de Aleksandr Pushkin se percibe en los cuadros de Nikolái Sverchkov y Aleksandr Guerásimov, que se pueden ver en esta exposición. Por su parte, Alekséi Savrásov y Nikolái Dubovskói plasman la nieve cruel y ardiente, tal y como la describió Fiódor Dostoievski en su novela Humillados y ofendidos. El bosque cubierto por un manto de nieve aparece majestuoso en Invierno de Iván Shishkin. Pero el invierno en Rusia no es sólo sinónimo de frío. En los insólitos días de sol, la nieve emite destellos y se tornasola en diferentes colores, permitiendo a todos dar un hermoso paseo en trineo tirado por caballos o jugar con bolas de nieve, como hacen los personajes de Borís Kustódiev o Konstantín Yuón.

.- Colección del Museo Ruso

Solo deseamos que sientan la nieve en sus manos, que noten como la brisa congela sus fosas nasales, que quieran echar a correr hacia casa, en busca del brasero. Y el turrón, y los guantes y los gorros y las bufandas. Cenas de platos calientes, tardes de permanecer en lugares cerrados y calentitos, como los museos.