‘Marruecos’ fueron dos exposiciones de Carmen Galofré, en 2005 y 2009, que recrean el misticismo, las tradiciones y los paisajes de este país norteafricano

Carmen Galofré. Vidente con sombrilla.
Vidente con sombrilla. Carmen Galofré.

Cada día deberíamos dedicarle 10 minutos al mundo, a descubrir quién se esconde ahí, a bichear por internet o por viejos libros para desentrañar imágenes nuevas u olvidadas, canciones increíbles o películas de serie B que se merecerían un Goya.

Siguiendo este consejo, curioseando por Tumblr encontré unos óleos que me recordaron a los bocetos de Fortuny, ese Marruecos interior e idílico, los tonos arenas y rojizos, los azules del cielo, enfrentados a esas figuras envueltas en claros ropajes. Me provocó la añoranza contradictoria que guardo dentro desde que abandoné Melilla y su transitada frontera.

Contemplación III. Carmen Galofré.
Contemplación III. Carmen Galofré.

También tuve cierto dejavú, veía la brisa de Fortuny y colores de Bertuchi, pero no la nitidez de Tapiró. Carmen se volvía orientalista ante mis ojos, me redescubría una tierra que conozco y se sumaba a una larga tradición de pintores españoles que retrataron a rifeños, marroquíes, mujeres de las kábilas, etc.

Pero Galofré tiene un defecto a ojos de una gran mayoría, es lo que podríamos denominar contemporánea. No ha descubierto Marruecos a ojos de nadie, aunque para ella suponga una revolución interior y a mi me cause añoranza contradictoria. Y ese es el problema del arte del siglo XXI, creemos que todo está inventado, que la única salida es el arte conceptual, la fotografía, el video, las nuevas tecnologías…

Carmen Galofré. Al Andalus.
Al Andalus. Carmen Galofré.

Y no, gritemos bien alto. El arte figurativo, impresionista, historicista, orientalista no deben morir. Son géneros que con sus ‘neos’ se renuevan y son accesibles para el siglo en que vivimos, un siglo rápido que no quiere que el óleo se seque. Por eso he descubierto a Carmen Galofré, porque ella recupera una tradición orientalista que asombró a muchísimos espectadores y artistas en el XIX y el XX, y que ella ahora —con ojos del siglo XXI— vuelve a rescatar del ostracismo.

Aunque no crean que solo de arena vive, su última serie, mucho más espiritual, también habla de conceptos, de sentimientos, del mundo, del cosmos. Trasvasa sus límites, aunque ya en la serie de ‘Paisajes y esencias’ se le podría ver venir, con  ‘Entre dos mundos’ se la conoce por dentro, no solo lo que ella ve, sino también lo que siente.

Carmen Galofré. Cous. Cous.
Cous. Cous. Carmen Galofré.

Biografía de la artista

Carmen Galofré nació en Rochester, Minnesota, en noviembre del 59.Se licenció en Bellas Artes en la Universidad de San Jordi en Barcelona. Ha ganado premios como el Talens España en el 87 y la Medalla de oro de la beca de pintura de paisaje de Segovia en el 85, el mismo años que se especializó en dibujo y pintura.

Paisaje Tazzarine. Carmen Galofré.
Paisaje Tazzarine. Carmen Galofré.

Lleva participando en exposiciones colectivas desde el año 82, casi siempre en Barcelona, aunque también en Ginebra, Londres, París o Madrid. Cuenta con cinco grandes exposiciones individuales, al última de ellas la mencionada ‘Entre dos mundos’, que, en palabras de Galofré, “muestra una etapa de transición, de metamorfosis. Todavía no sé donde va a llevarme”.

Y si quieren aprender, asistan a uno de sus numerosos cursos de pintura, particularmente enriquecedores los que ofrece en el extranjero, Marruecos o Latinoamérica son algunos de sus destinos.

“Estos cursos suponen una intensa inmersión en el proceso pictórico.
Están orientados a meterse por completo en la piel del pintor y aprender a ver con mirada nueva, incondicionada…, se desarrolla pues la capacidad de ver, de poder enfrentarse a cualquier tema, de conectarse con la necesidad interior y ser capaz de expresar, a través de lo visible nuestra propia visión y de traducirla o convertirla en pintura.”

Carmen Galodré pintando una medina
Carmen Galodré pintando una medina.

Fuentes consultadas

Web oficial de Carmen Galofré